ESTER: LA MUJER QUE ENTENDIÓ SU TIEMPO
Ester fue una joven judía en el exilio persa,
huérfana, criada por su primo Mardoqueo,
sin poder, sin voz pública… pero con propósito.
Su nombre hebreo fue Hadassá,
que significa mirto, una planta que perfuma incluso cuando es triturada.
Y así fue su historia: presión, riesgo y fragancia de valentía.
Dios la colocó como reina,
no para comodidad,
sino para intercesión.
Cuando su pueblo estaba sentenciado a muerte,
Ester entendió algo clave:
“No llegué al reino por casualidad,
sino para un tiempo como este.”
Ayunó.
Oró.
Y decidió hablar, aun sabiendo que podía morir.
Ester no levantó espada,
levantó su voz.
No peleó una guerra visible,
pero cambió decretos desde lo invisible.
Su historia nos recuerda que
Dios sigue posicionando personas comunes
en lugares estratégicos
para traer salvación a muchos.
Tal vez tú también estás donde estás
no por suerte…
sino por propósito.


