Jocabed nos enseña que ser mujer de fe no es tener control, sino obedecer aun cuando el corazón tiembla. Ella hizo todo lo que estaba en sus manos… y lo que no pudo controlar, lo puso en manos de Dios.

Ella no tenía garantías, solo fe.

No sabía cómo terminaría la historia, pero sí sabía en quién estaba confiando.

Hay decisiones que parecen despedidas, pero en Dios son entregas con propósito.

Lo que soltó al río, Dios lo levantó en un palacio.

Lo que parecía pérdida, se convirtió en promesa cumplida.

Mujer, si hoy estás en un punto donde debes soltar, confiar, esperar o creer sin ver, recuerda a Jocabed: Dios cuida mejor lo que tú entregas con fe que lo que intentas retener con miedo.

No todo lo que sueltas se pierde.

Algunas cosas… Dios las eleva.

Éxodo 2:1–10

Aquí se relata el nacimiento de Moisés, cómo Jocabed lo escondió, preparó la canasta y lo puso en el río.

Éxodo 6:20

Se menciona su nombre explícitamente:

“Amram tomó por mujer a Jocabed su tía, la cual le dio a luz a Aarón y a Moisés…”

Números 26:59

Vuelve a confirmarse su identidad como madre de Moisés.

Hebreos 11:23

En el Nuevo Testamento, se honra la fe de sus padres al esconderlo, resaltando el acto de fe que ella protagonizó.

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