LA MUJER SAMARITANA
La mujer samaritana es una figura clave del Evangelio porque tuvo un encuentro transformador con Jesús junto al pozo de Jacob. Aunque los judíos y samaritanos no se trataban entre sí, Jesús rompió barreras culturales y religiosas al hablar con ella y ofrecerle “agua viva”, símbolo de la vida eterna. Este encuentro cambió su corazón y la convirtió en testigo, llevando a muchos de su pueblo a conocer a Jesús. Su historia nos enseña que Dios no rechaza a nadie y que una vida puede ser transformada en un solo encuentro con Cristo (Juan 4:1-30).


